miércoles, 1 de octubre de 2014

LA REACCION ANTE LAS PRUEBAS Y SUS RESULTADOS

A lo largo de toda la Biblia podemos ver como Dios siempre ha obrado a favor de sus hijos cuando prácticamente nada se podía hacer, cuando estaban entre la espada y la pared; así como muchos de nosotros podríamos estar ahora...

Hay una de tantas historias que siempre me ha impactado por las grandes lecciones de fe, gozo y paciencia que se reflejan en ella. Veamos a continuación:

La historia se trata cuando Pablo y Silas se encontraban en la ciudad de Filipos predicando el evangelio. En una ocasión liberaron a una muchacha que tenía espíritu de adivinación, lo que produjo un gran enojo a sus amos por ser ésta la fuente de sus ingresos económicos.  La consecuencia fue meter en la cárcel a estos siervos de Dios. Veamos lo que sucedió a continuación:

“Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.
Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa”.

Hechos 16:22-32.


¿QUE EXPLICACION Y APLICACIÓN SE PUEDE SACAR DE TODO ESTO?

En primer lugar vemos  que Pablo y Silas habían sido agredidos y apresados por predicar la Palabra de Dios.
Todos se les vinieron en contra, incluyendo los mismos magistrados, de tal manera que no tenían quien pudiera ayudarles. No tenían el apoyo de nadie. Estaban prácticamente solos a merced de sus enemigos. (Aparentemente). Mira todo lo que les pasó:

Les rasgaron las ropas.

Los azotaron mucho con varas.

Los echaron a la cárcel. (En el calabozo de más adentro)

Les pusieron los pies en el cepo.

Si te fijas la intensidad de esta amarga situación iba en aumento, tal parecía que tenían “cero” posibilidades de salir. Que todo iba de mal en peor.


TODO DE MAL EN PEOR.

Es posible que muchos al leer esta reflexión se identifiquen con Pablo y Silas al enfrentar situaciones de prueba extrema por mantenerse fieles a la Palabra de Dios. Muchos se han de preguntar: “¿Qué pasa?”  “¿Dónde estás Señor?”
Al igual que Pablo y Silas, todos se te han venido en tu contra, te han despojado de tu dignidad, te han “golpeado” con sus comentarios o acciones injustas diversas.
A lo mejor estás en alguna situación crítica de la que no puedes salir, en la que todas las puertas están completamente cerradas, en donde no te puedes mover porque las circunstancias te han atado de manera extrema. En donde todo está completamente perdido...


LA REACCION EN MEDIO DE LA PRUEBA.

¿Cuál fue la reacción de Pablo y Silas en medio de la prueba? Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. (Hechos 16:25) La respuesta es clara: Oración y Alabanza.  ¡Qué gran lección para nosotros!
Tu primera reacción ante lo que ahora te acontece, no es la de renegar, ni  desesperarte, ni llenarte de pánico. Tu reacción debe ser orar y alabar a Dios. Al hacerlo estás descansando en su soberanía y en su poder sobrenatural, estás aprendiendo a esperar en su tiempo perfecto aunque no entiendas porque permite las cosas. Al hacerlo tienes la certeza que sus propósitos son sabios e inescrutables.
La “medianoche” simboliza el momento más oscuro que una persona puede estar atravesando. A lo mejor tu estás en el “punto más oscuro” de la prueba, en donde nada de nada se puede resolver, pero es precisamente en esos instantes cuando la intervención de Dios se hace realidad.


RESULTADOS.

Cuando “nada de nada” se podía hacer entonces sucedió lo inesperado. Veamos: “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (Hechos 16:26) De igual manera: Cuando ya nada se pueda hacer y estés descansando en el poder sobrenatural de Dios, así como también en su sabia soberanía, será cuando de manera repentina y oportuna sucederá un milagro que sacudirá todos tus esquemas lógicos o naturales. ¿Qué podría pasar? Eso déjaselo a Dios, pero lo que si debes creer es que esas “puertas cerradas” serán abiertas contra todo pronóstico, esas cadenas que te han mantenido sin poder hacer nada se soltarán.

TODO ES CON UN PROPOSITO SUPERIOR.

Con esto que le sucedió a Pablo y a Silas no tendría sentido si Dios no lo hubiera empleado para propósitos superiores. Veamos:

Cuando Pablo y Silas estaban orando y alabando a Dios, dice la Biblia que los “presos oían”. Estaban testificando ante los demás presos sobre su fe, fortaleza y paciencia. De igual manera tu reacción ante las pruebas puede servir de ejemplo a aquellas personas que viven “presas” en sus delitos, pecados o preocupaciones. Tu reacción ante la prueba les puede cambiar la visión de la vida.

Me llama la atención el impacto que produjo al carcelero toda esta situación, pues eso le empujó que les hiciera la siguiente pregunta: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30). Llama la atención que el testimonio que estos hombres reflejaron en la prueba, fue el medio del que Dios se valió para que reconociera su necesidad espiritual y como consecuencia se convirtieran al cristianismo tanto él como su familia. ¿Te das cuenta? El propósito por el que Dios permitió que Pablo y Silas llegaran a ese lugar era para que el carcelero reconociera su necesidad espiritual. Veamos lo que le contestan: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos”.  (Hechos 16:31-33).

Tu testimonio ante la prueba que atraviesas ahora, puede ser el medio del que Dios se está valiendo, para que las personas que te conocen puedan ser testigos de lo que es capaz de hacer en la vida de sus hijos.
Así que: aunque los vientos contrarios soplen con fuerza, te  mantendrás en pie.
Dios te ayudará para que avances en medio de ellos y para que los demás puedan comprobar que él está siempre de tu parte y que así como ha estado contigo también estará a favor de ellos.


José Alfredo Liévano

Twitter.  @JAlfredoLievano   

martes, 30 de septiembre de 2014

PASE LO QUE PASE... (Reflexión)

Pase lo que pase...
Dios cumplirá sus propósitos en ti.

Pase lo que pase...
Dios te dará las fuerzas para que te enfrentes contra los “gigantes” que continuamente te acosan.

Pase lo que pase...
Dios dará la orden para que tú y toda tu familia sean preservadas y conducidas con seguridad en medio de todo peligro.

Pase lo que pase...
Dios  se enfrentará con aquellos que pretendan acabar contigo.

Pase lo que pase…
Las circunstancias no te derribarán.

Pase lo que pase...
Enfócate en la prioridad de cumplir con la misión de iluminar tu entorno con la luz de Cristo.

Pase lo que pase...
Todos comprobarán que Dios siempre ha estado de tu parte.

Pase lo que pase...
Créele a Dios aunque todo lo veas al revés.

Pase lo que pase...
Sigue fortaleciéndote en Dios con la oración y la reflexión de su Palabra.


“Y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mi”.
Isaías 49:23.



José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  



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jueves, 25 de septiembre de 2014

CATORCE SEÑALES QUE ANUNCIAN EL RETORNO DE CRISTO (Roderick C. Meredith)

Las siguientes 14 entradas de este blog, con fecha 25 de septiembre 2014, están tomadas de un folleto titulado “Catorce señales que anuncian el retorno de Cristo”. Autor: Roderick C. Meredith. Son artículos que valen la pena imprimirlos y leerlos. No podemos permanecer ciegos y sordos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor.



José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano   

ADVERTENCIA FINAL (Antes de la gran tribulacion)

Lo que le leerán a continuación está tomado de un folleto titulado “Catorce señales que anuncian el retorno de Cristo”. Autor: Roderick C. Meredith. Es un artículo muy largo pero creo que vale la pena imprimirlo y leerlo. No podemos permanecer ciegos y sordos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Lo que sigue NO es de mi autoría

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¿Qué nos depara el futuro?...
¿Qué ocurrirá entonces?...

Si los países del mundo no se arrepienten profundamente de haber transgredido las leyes de Dios, grave castigo les depara el futuro.

¿Despertarán los predicadores religiosos para instar al arrepentimiento y a la obediencia a las leyes de Dios?...

¿Se volverán los dirigentes del mundo hacia el Creador con corazón sincero, para hacer de Dios y de su camino el fundamento de la vida nacional?...

¿Empezarán los educadores, los sicólogos y los sociólogos a basar sus conceptos en el fundamento eterno de la palabra de Dios?...

¿Qué opina el lector?...

La respuesta parece ser obvia. El ser humano no está todavía dispuesto a cambiar.

Aún se levantarán muchas voces en el mundo que dirán no se preocupen, nada grave va a ocurrir, todo va a salir bien. Los escépticos dirán que los predicadores del fin del mundo siempre abundan cuando un siglo toca a su fin. "Negaron al Eterno, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre" (Jeremías 5:12).

Dios nos advierte claramente que habrá cínicos y escépticos que contradecirán y pondrán en ridículo la advertencia que Dios hace por medio de sus siervos, "Amados, esta es la segunda carta que os escribo… para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas… sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación" (2 Pedro 3:1-4).

La gran tribulación vendrá primeramente en todo su furor sobre los descendientes de las doce tribus de Israel. Sin embargo, las copas de la ira de Dios (Apocalipsis 16) serán derramadas sobre todas las naciones del mundo que no se hayan arrepentido. Nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos está en juego.
Hay un Dios real y verdadero que tiene dominio sobre todas las cosas. Él reina sobre los hombres y sobre las naciones de manera mucho más directa y profunda de lo que alcanzamos a imaginar.

Dios tiene dominio sobre los gobiernos del mundo y cuando quiere determina el resultado de las elecciones, el ascenso al trono de los reyes y monarcas, y la toma del poder de los dictadores en los diferentes países del mundo. Debemos tener fe en el poder de Dios. En el Dios Eterno y Verdadero que rige todas las cosas, y que interviene aun en el sistema pervertido de este mundo cuando lo juzga necesario para llevar a cabo su designio.
Prestemos entonces atención a lo que Dios dice con respecto a la sociedad en que vivimos y al futuro que se avecina. "Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra" (Lucas 21:34-35). Los habitantes del mundo quedarán atrapados como un animal en una trampa que de repente se desata. Esto les acontecerá a los que estén desprevenidos o engañados.

Aun si las naciones del mundo no se arrepienten todavía, usted como persona puede cambiar y recibir perdón y protección durante la gran tribulación que se avecina.

Jesús nos ordena velar. El lector deberá buscar y confirmar en la Biblia todo lo que aquí se dice para que pueda entender con claridad. Los que buscan a Dios con un corazón sincero y estudian la Biblia con una mente abierta van a entender cuando estas cosas ocurran, porque estarán enterados de las señales mediante el estudio y la vigilancia tal como Jesús lo ordenó.
Debemos entonces estar atentos a estos acontecimientos, orando para que Dios nos ayude a someter nuestra vida a él y a su Hijo Jesucristo, y que lo aceptemos como nuestro Salvador, como nuestro Jefe, nuestro Señor, nuestro Maestro y Sumo Sacerdote, nuestro Rey venidero. Entre tanto, mediante la presencia del Espíritu Santo en nosotros guardaremos los mandamientos de Dios y haremos todo aquello que es agradable a sus ojos (I Juan 3:22). Así empezaremos a caminar con el Dios que nos da la vida y el aire que respiramos y estaremos verdaderamente preparados para la segunda venida de Jesucristo.
Usted, amigo lector, puede llegar a estar sumamente consciente de la realidad mundial y alcanzar un profundo contacto con Dios mediante la oración, el estudio diligente de la Biblia y la vigilancia sobre la marcha de los sucesos en el mundo. Pídale a Dios ayuda en ferviente oración. Pídale que lo guíe y le dé fortaleza para hacer el bien. Pídale que lo libre a usted y a su familia de los años turbulentos que se avecinan. Es hora de buscar a Dios de todo corazón y de empezar a obedecer sus mandamientos. Usted puede aceptar al verdadero Jesucristo como su Salvador personal y someterse a él para que él more en usted por medio de su Espíritu.
Si usted busca sinceramente a Dios y cree en el evangelio que Jesucristo predicó, entonces sabrá qué es lo que Dios espera de usted.
Hágalo y él enriquecerá su vida con entendimiento y propósito; le dará el don de la vida eterna en su reino que está pronto a ser instaurado en la tierra (Juan 3:16) y lo librará de la futura catástrofe mundial que Jesús tan vívidamente describió.
Pongamos entonces en práctica las instrucciones de Jesucristo,

"Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre"


(Lucas 21:36)

LAS SEÑALES CELESTES.

Lo que le leerán a continuación está tomado de un folleto titulado “Catorce señales que anuncian el retorno de Cristo”. Autor: Roderick C. Meredith. Es un artículo muy largo pero creo que vale la pena imprimirlo y leerlo. No podemos permanecer ciegos y sordos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Lo que sigue NO es de mi autoría

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Las señales celestes.

Después de la gran tribulación, habrá dramáticas señales en los astros que todos podrán ver desde la tierra. "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas" (Mateo 24:29).
¡Dios va a intervenir en los asuntos humanos! Intervendrá también en la naturaleza para mostrarle a esta generación que Dios verdaderamente existe.
Veamos lo que dice en Apocalipsis 6:12-13: "Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento".
Será un impresionante crescendo que culminará con el retorno de Cristo. Será como un gigantesco despliegue de fuegos artificiales en el cielo nocturno que anunciará la transición de la gran tribulación a la intensificación del castigo directo de Dios sobre las naciones del mundo que no se hayan arrepentido y se muestren desafiantes y rebeldes hacia su Creador. Veamos lo que dice el versículo 17, "Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?"
Los seis sellos del sexto capítulo del Apocalipsis nos presentan el mismo panorama profético que Jesucristo describió refiriéndose al tiempo del fin. A medida que se abren los sellos vemos aparecer, falsos profetas; luego guerras; después pestes y hambres; el quinto sello corresponde a la gran tribulación (la cual incluye el martirio de los santos). El sexto sello corresponde a las señales celestes. Joel 2:31 confirma también que las señales celestes ocurrirán antes del día grande y terrible del Eterno. "El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso del Eterno" (Joel 2:31). Ya vimos en Mateo 24 que las señales celestes vienen después de la gran tribulación. ¿Qué queda faltando entonces para que el reino de Dios pueda ser plenamente establecido?



EL DERRUMBAMIENTO DE LOS PAISES. LA GRAN TRIBULACION...

Lo que le leerán a continuación está tomado de un folleto titulado “Catorce señales que anuncian el retorno de Cristo”. Autor: Roderick C. Meredith. Es un artículo muy largo pero creo que vale la pena imprimirlo y leerlo. No podemos permanecer ciegos y sordos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Lo que sigue NO es de mi autoría

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El derrumbamiento de los países. La Gran Tribulación.

Antes de que Jesucristo retorne a la tierra con gran poder y gloria para establecer su reino, veremos la decadencia y la futura caída de grandes países en manos de sus enemigos. La terminología que emplea la Biblia para referirse a este futuro acontecimiento es "la gran tribulación".
La palabra de Dios nos revela y nos advierte que se acerca el período más horroroso y aterrador de toda la historia de este planeta. Esos días espantosos que se avecinan (la gran tribulación) los llama también la Biblia "angustia de Jacob" (Jeremías 30:7). Será algo tan horrendo que la destrucción y el genocidio perpetrados en la segunda guerra mundial serán un pálido reflejo en comparación con lo que va a suceder.
Examinemos entonces las Escrituras que se refieren a esta dramática alteración de la estructura del poder mundial, porque vendrá de súbito sobre un mundo desprevenido, como trampa que se dispara de repente de la cual nadie se escapa. Créanlo o no, muchos si no la mayoría de los que hoy viven, presenciarán estos cataclísmicos sucesos. "Mas ¡ay! de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo" (Lucas 21:23). Si entendemos en toda su amplitud el significado de esta profecía, Jesucristo no se estaba refiriendo únicamente a los pobladores de la moderna nación de Israel, sino que incluía a los anglosajones y celtas que junto con los judíos constituyen los descendientes actuales de las antiguas doce tribus de Israel.
Veamos esta misma profecía en el relato paralelo consignado en el evangelio de Mateo, "Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo [quedaría con vida]; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados" (Mateo 24:21:22).
En otro tiempo NO hubiera sido posible exterminar a todo el género humano. Aun en las pasadas dos guerras mundiales hubo muchos millones de personas que conservaron su vida en el África, en el Asia, en Australia y en las Américas. Jesucristo se refirió en esta profecía a un tiempo único en la historia de la humanidad en que ningún país del mundo podría estar seguro de no ser totalmente aniquilado. Hoy sabemos que una guerra termonuclear tiene el potencial de borrar toda vida humana de este planeta.
Después de la construcción de la primera bomba de hidrógeno en el decenio del 50 las potencias mundiales han multiplicado su capacidad destructiva hasta el punto en que el arsenal nuclear actual puede matar a los casi 6000 millones de habitantes que hay hoy en la tierra MULTIPLICADOS POR VEINTE.
¡Jesucristo se estaba refiriendo a nuestra época! Todas las legiones romanas de aquellos días no hubieran podido efectuar tan inmensa matanza.
Veamos ahora lo que dice el profeta Jeremías con referencia a los tiempos terribles que se avecinan, "Estas, pues, son las palabras que habló el Eterno acerca de Israel y de Judá [como hemos dicho antes, los descendientes actuales de Israel son, además de los judíos, los pueblos celtas y anglosajones]. Porque así ha dicho el Eterno: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él" (Jeremías 30:4-7). Nunca antes en la historia humana ha habido tiempo de tribulación como este. En las palabras que por medio del profeta Jeremías Dios les dirige a los descendientes actuales de las tribus de Israel la prueba que se avecina se llama "tiempo de angustia para Jacob" (Jeremías 30:7). El mismo vocablo hebreo que fue traducido como "angustia" en este versículo, también puede traducirse como "tribulación".
Será un tiempo de tribulación tal que no habrá otro semejante a él. No puede haber dos tiempos de tribulación como este. Por lo tanto es la misma tribulación de la cual hizo mención Jesucristo en Mateo 24:21, en Marcos 13:19 y en Lucas 21:23. Es también la misma "tribulación" o "prueba" que se menciona en Ezequiel 36, en Daniel 12:1, en Apocalipsis 3:10 y 7:14. Si ponemos en perspectiva todas las profecías bíblicas que se refieren a este período es evidente que los primeros en sufrir el impacto de la "gran tribulación" serán los descendientes contemporáneos de las doce tribus de Israel, y después de estos, el mundo entero sufrirá los efectos de aquel terrible tiempo de prueba hasta el punto en que "si no se acortasen aquellos días, nadie escaparía con vida" (Mateo 24:22, Nueva Biblia Española).
Los anglosajones de los Estados Unidos, del Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica son los descendientes contemporáneos de la tribu de José. José tuvo dos hijos, Efraín y Manasés. Cuando Israel su padre los bendijo dijo de Manasés "El vendrá a ser un pueblo y será también engrandecido". Y de su hermano menor Efraín dijo: "Su descendencia formará multitud de naciones". Existe amplia documentación histórica basada en estas y en muchas otras profecías bíblicas que demuestran en forma fehaciente que los Estados Unidos corresponden hoy a la tribu de Manasés y el reino Unido y los países de la Comunidad de Naciones que mencionamos más arriba corresponden "a la multitud de naciones" que mencionó Jacob con respecto a Efraín. No contamos con espacio suficiente para presentar todos los hechos que demuestran el asombroso cumplimiento de estas profecías. Sin embargo, tenemos el proyecto de poner todos estos datos al alcance de nuestros lectores de habla hispana en una futura publicación.
Bástenos por ahora recordar el principio bíblico que dice: "Porque todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (Lucas 12:48). Durante los últimos 200 años los países anglosajones han contado con inmensas riquezas y poderío. Mas al igual que los imperios del pasado, estos países están llegando a un grave estado de degeneración moral que exportan a todo el mundo en forma de pornografía, música, y espectáculos cinematográficos que promueven toda suerte de perversión moral.
Con todo, gran parte de la población, sobre todo en Estados Unidos, dice creer en Dios. En este caso se aplica lo que dice en Marcos 7:6-7: "Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres".
Hay muchas profecías que declaran lo que les acontecerá a los pueblos anglosajones en el tiempo del fin si no se arrepienten de su obstinada desobediencia a los mandamientos de Dios.
En el capítulo 26 del libro del Levítico se encuentra una profecía fundamental y de gran significado para nuestra época. Cuando uno comprende la identidad actual de los descendientes de las tribus de Israel este capítulo adquiere un dramático significado.
Debemos estar atentos al cumplimiento de las profecías que anuncian la decadencia de Estados Unidos y Gran Bretaña, en lo que se refiere a poder y prestigio nacionales antes de que sus ciudades sean totalmente demolidas en un futuro capítulo de la tercera guerra mundial, la cual será la más devastadora de toda la historia del género humano.
Los problemas se irán agravando y veremos cómo estas cosas se irán cumpliendo ante nuestros ojos. La decadencia de los Estados unidos y de los países de habla inglesa, la humillación de su poderío, y finalmente la devastación de estos países, ocurrirá con absoluta certeza a no ser que se arrepientan y se vuelvan con todo su corazón a su Creador, al verdadero Dios de la Biblia.
Dios declara lo siguiente con respecto a la gran tribulación: "Si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga" (Levítico 26:14-17). El Dios Omnipotente declara el castigo que traerá sobre estas naciones si continúan empeñadas en transgredir sus mandamientos.
En una obra de gran perspicacia titulada La Verdadera Guerra, el ya fallecido ex presidente Richard Nixon muestra que los Estados Unidos tienen el poder pero han perdido la determinación. Nixon escribe: "El mal de los Estados Unidos no es en sí mismo una enfermedad mortal, sino una especie de parálisis que puede llegar a ser mortal si no se le da el tratamiento adecuado. Juntamente con nuestros aliados del mundo occidental, tenemos la capacidad de sobrevivir, de prosperar y de hacer frente a las amenazas que con renovada fuerza están poniendo en peligro nuestra seguridad. Sin embargo, la pregunta es si vamos a utilizar esa capacidad".
¿Han perdido la determinación para utilizar el gran poder que les ha sido dado ejercer en el ámbito mundial? El poder se le está escapando de las manos. La proliferación de las armas nucleares y de otros armamentos ultramodernos hacen cada vez más costosa y difícil para Estados Unidos la tarea de ejercer su voluntad sin costos "inaceptables".
El dominio se está escapando de las manos de los Estados Unidos y es una tendencia que continuará acelerando con el tiempo. Si bien es una nación que aún dispone de gran poderío ya no tiene la habilidad, la confianza y la visión para emplearlo.
El ex presidente Nixon agrega lo siguiente al respecto: "La falta de determinación de parte de los Estados Unidos en los últimos años es en cierta medida la fatiga que produce el haber llevado la carga del liderazgo mundial durante casi 40 años. A esto también se suman los traumas de Vietnam y Watergate. Pero lo que más ha contribuido es que aquellos que pretenden ser los guardianes de nuestros ideales se han convertido en los artífices de nuestra retirada" (La Verdadera Guerra).
Continuando ahora en el capítulo 26 del Levítico, Dios dice, "Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo" (Levítico 26: 18-19).
Estos países serán quebrantados y humillados. Estas son cosas que ya estamos presenciando. Si estamos atentos a las noticias, veremos los graves problemas que asedian a los Estados Unidos y a los países de habla inglesa. Uno de ellos es una deuda nacional que no logran controlar.
Los capítulos 26 del libro del Levítico y 28 del Deuteronomio constituyen poderosas advertencias proféticas para hoy, porque Dios no cambia (Malaquías 3:6, Hebreos 13:8). Dios promete bendecir a las personas y a las naciones que le obedecen. Mas a quienes se obstinan en infringir sus mandamientos dice "Maldito serás tu en la ciudad" (Deuteronomio 28:16). ¿Están bajo maldición las ciudades? En Estados Unidos, (y en muchos países del mundo) son muchas las personas que temen salir de sus casas de noche. Los ancianos y las mujeres especialmente, corren gran peligro. Los delincuentes andan libres por la calle, y los ciudadanos están presos en sus casas.
La desobediencia de las naciones que han gozado de gran abundancia material acarreará maldición sobre su producción de alimentos, maldición de la vida matrimonial, y maldición sobre los programas y proyectos que emprendan a nivel nacional porque se han apartado más y más de las leyes del Gran Dios de los Cielos.
La decadencia moral de estos países se hace manifiesta en el aumento del crimen, la violencia, la infidelidad conyugal, las perversiones sexuales, la mentira, el engaño, el robo y todo mal imaginable que Dios abomina. El egoísmo y decadencia del "modo de vida moderno" basado en el egocentrismo, el orgullo y la vanidad, están carcomiendo la estructura que ha facilitado la prosperidad de estos países.
Los países anglosajones con sus grandes riquezas materiales se han alejado más y más de Dios. Las normas de la buena conducta moral se están desvaneciendo en la sociedad. Se han multiplicado las perversiones sociales, la mentira, el robo y el homicidio. Dios castigará a estos países por su propio bien así como un padre castiga al hijo a quien ama (Hebreos 12:6).
Dice además la profecía: "El Eterno traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño" (Deuteronomio 28:49-50).
Es interesante mirar esta profecía desde el punto de vista de los Estados Unidos, país que en las pasadas dos guerras mundiales, al igual que Inglaterra no fue invadido por sus enemigos. Mas como dice la Escritura: "El Eterno traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño". Hay tres naciones en el mundo que utilizan el águila como símbolo. Una de ellas es los Estados Unidos, la otra es Rusia, y la tercera es Alemania. El enemigo que va a invadir a los Estados Unidos y a Inglaterra en esta ocasión será rápido como el águila, y hablará un idioma diferente. Será también gente "fiera de rostro". Lo cual significa un pueblo guerrero.
Dios predice además que esta nación "pondrá sitio a todas tus ciudades" (Deuteronomio 28:52), y el hambre será tal en medio del pueblo que sufrirá el asedio enemigo, que en su desespero recurrirán al canibalismo (Deuteronomio 28:53).
En su palabra Dios declara que ha de humillar y de corregir a estos pueblos, pero también promete librarlos de todas sus angustias, cuando aprendan verdaderamente la lección y se aparten de todas sus abominaciones.
En el libro del profeta Daniel leemos lo siguiente acerca de todas estas cosas: "En aquel tiempo se levantará Miguel [un poderoso arcángel] el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces". Es evidente que el "pueblo" de Daniel comprende no sólo a los judíos sino a los demás descendientes de las tribus de Israel.
"Pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:1-2).
El acontecimiento al cual Daniel se refiere es inconfundible. Se trata de la resurrección de los santos a la inmortalidad, la cual ocurrirá al sonido de la séptima trompeta cuando Jesucristo regrese a la tierra acompañado de sus ángeles, para establecer el reino de Dios y gobernar durante 1000 años (1 Corintios 15:1, 1 Tesalonicenses 4, Apocalipsis 20). Daniel no está hablando de algo que habría de suceder por allá en la edad media. Esta profecía acerca de la gran tribulación nos sitúa en los umbrales mismos del glorioso retorno de Jesucristo a la tierra al final de esta era (Mateo 24:21-30).
Como lo revela la profecía que acabamos de citar, el Dios Omnipotente le dará la orden a Miguel, uno de sus poderosos arcángeles, quien está de parte de los hijos de Israel, un pueblo que habrá sido reducido a la esclavitud y dispersado por todas las naciones del mundo.
Dios da a conocer esta futura y milagrosa liberación en el capítulo 30 del libro de Jeremías, "Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice el Eterno ni te atemorices, Israel: porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque yo estoy contigo para salvarte, dice el Eterno, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo" (Jeremías 30:10-11).
En los demás versículos de este capítulo y en el capítulo 31 del mismo libro Dios explica las bendiciones que derramará sobre su pueblo una vez que hayan aprendido la lección, "Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está de regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré y no serán menoscabados" (Jeremías 30:19).
¿Cuál será el último estado de los pueblos israelitas una vez que Dios los libre del cautiverio y del yugo de su cruel opresor? "Oíd palabra del Eterno, o naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño. Porque el Eterno redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien del Eterno, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas, y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice el Eterno" (Jeremías 31: 10-14).
Desafortunadamente, las malas noticias que predice la palabra de Dios acerca del espantoso tiempo de tribulación, que se abatirá de repente sobre un mundo desprevenido, deben ocurrir primero. Que doloroso es el ver que la gente no escucha, ni se arrepiente ni busca a Dios. Ese tiempo que se avecina será el peor período de tribulación de toda la historia del mundo (Mateo 24:21, Jeremías 30:7, Daniel 12:1).



LA ABOMINACION DESOLADORA

Lo que le leerán a continuación está tomado de un folleto titulado “Catorce señales que anuncian el retorno de Cristo”. Autor: Roderick C. Meredith. Es un artículo muy largo pero creo que vale la pena imprimirlo y leerlo. No podemos permanecer ciegos y sordos ante lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Lo que sigue NO es de mi autoría

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La abominación Desoladora

Cuando la ciudad de Jerusalén sea tomada, la potencia extranjera que la ocupará dará inicio a lo que la Biblia llama "la abominación desoladora". Para entender de qué se trata veamos primero lo que dice Jesucristo según está consignado en Mateo 24:15-20: "Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora [una repugnante contaminación] de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea [lo que es hoy la nación de Israel] huyan a los montes". Dios le advierte al pueblo de Judea que huya a los montes cuando ocurra la terrible abominación desoladora.
La profecía señala que Jerusalén será otra vez rodeada de ejércitos (Zacarías 12:2 y que pondrán un ídolo en el lugar santo. Jesús les dice a aquellos que son fieles que escapen de inmediato cuando ocurra esta profanación. "El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa" (Mateo 24:17-18). Esto quiere decir que hay que huir de inmediato cuando esto se lleve a cabo porque el que espere no podrá escapar.
Hay un paralelo histórico de esta caída de Jerusalén y de la subsiguiente introducción de un objeto de idolatría en el templo. En la época de Antíoco Epífanes, unos 160 años antes de la venida de Cristo, los griegos seleucos sacrificaron cerdos sobre el altar de Dios y pusieron en el templo una estatua de Zeus el principal dios de los griegos. Algo semejante volverá a ocurrir. Actualmente estamos presenciando la calma que precede a la tormenta. Si usted hubiera sido uno de los judíos que vivía en Alemania en 1935, y hubiera tenido conocimiento del destino que le esperaba, ¿No se lo habría advertido a su pueblo? ¿No habría tomado las medidas necesarias para salvar la vida de su familia? Si hoy conocemos el futuro ¿no debemos estar atentos a lo que ocurre en el mundo? El costo de la ignorancia o la negligencia puede ser muy alto.
Una de las implicaciones de Mateo 24:15 es que volverá a haber sacrificios de animales sobre un altar que será erigido en el Templo del Monte en Jerusalén para rendir culto al Dios de Abraham, de Isaac y de Israel. Otra Escritura que confirma estas cosas dice lo siguiente, "Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora…" (Daniel 12:11).
Puesto que la profecía indica que habrá un lugar para los sacrificios, muchos se preguntan si habrá un gran templo en Jerusalén. Es importante tener en cuenta la posibilidad de que sólo se construya un altar como sucedió cuando los judíos regresaron del cautiverio de Babilonia (Esdras 3:2). Debemos velar y estar atentos a las noticias. La profecía señala claramente que los judíos volverán a ofrecer sacrificios en Jerusalén. Sin embargo, todavía no es claro si van a reconstruir el templo o van a ofrecer los sacrificios simplemente sobre un altar. Recordemos la guerra de los seis días. El pueblo judío puede actuar con gran rapidez y valentía cuando se ve ante la urgencia de hacer algo.
Desde el momento en que un agresor extranjero interrumpa los sacrificios diarios que van a ofrecer a Dios (posiblemente el "rey del norte") y se lleve a cabo la abominación desoladora, "habrá 1290 días" (Daniel 12:11, ver Biblia de Jerusalén). Esta Escritura menciona el período que habrá después de la abominación desoladora hasta el fin de la actual civilización cuando regrese Jesucristo a la tierra como Rey de reyes para instaurar un auténtico nuevo orden mundial, el reino de Dios.
"Bienaventurado el que espere, y llegue a 1335 días". Luego le dijo Dios a Daniel: "Y tu irás hasta el fin, y reposarás y de levantarás para recibir tu heredad al fin de los días" (Daniel 12:12-13). En otras palabras, Dios le dijo a Daniel que no vería el cumplimiento de estas profecías. Daniel viviría hasta el fin de sus días y moriría sin haber entendido la profecía que le fue inspirada. Sin embargo, hoy, podemos leer las palabras de Daniel y entender, si empezamos a caminar con Dios y a estudiar estas cosas a fondo. Es necesario entender la gravedad del momento histórico en que nos ha tocado vivir, en la víspera misma del cumplimiento de estas profecías. Que esto nos motive a escudriñar y a ahondar en el estudio de la palabra de Dios, y lo que es más importante, a obedecer a Dios en todas las cosas.