viernes, 9 de diciembre de 2016

AMPARARSE BAJO LA GRACIA DE DIOS.


¿Qué es la Gracia de Dios?
Es el favor gratuito e inmerecido que él concede a sus hijos por medio de la fe en Jesucristo; comenzando con la salvación y la vida eterna.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”
Efesios 2:8-9



Por eso…
Ampararse bajo la Gracia de Dios es...

Reconocer que únicamente por la obra de Jesucristo en la cruz obtenemos bendiciones eternas, privilegios inmerecidos y grandes responsabilidades; así como la obtención de todas sus promesas.
¡Cero méritos!

Reconocer que no merecemos ni un tan solo favor de su parte; mucho menos la salvación.
¡Somos indignos!

Reconocer que somos incapaces de hacer lo que él nos demanda y de desenvolvernos por nosotros mismos en nuestras responsabilidades diarias.
¡Dependemos de él!


Ampararse bajo la Gracia de Dios es...

Reconocer que su Espíritu pone en nosotros el deseo espontáneo de obedecer su Palabra, de apartarnos de toda interferencia que contamine nuestra comunión con él y la firme determinación de no volver atrás.
¡Esfuerzo y perseverancia!

Creer que somos guardados por él en todo momento y lugar.
¡Protección!

Creer en su poder y soberanía a nuestro favor aun en contra de todo pronóstico humano.
¡Fe!


Ampararse bajo la Gracia de Dios es...

Creer que a lo largo de nuestra historia personal, su misericordia ha estado siempre presente y activa.
¡No nos ha tratado de acuerdo a nuestras malas acciones!

Creer que nuestra vida será puesta en su propósito original aunque ahora no comprendamos o aceptemos sus procesos.
¡Vivimos por él y para él!

Descansar en sus procesos con la firme convicción que todo cuanto permita será para nuestro bien.
¡Paz!



Por eso...
Al Ampararte bajo la Gracia de Dios podrás decir:

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su Gracia no ha sido en vano para conmigo”
1 Corintios 15:10




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
@JAlfredoLievano

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jueves, 8 de diciembre de 2016

… Y DIOS SIGUE AYUDANDOTE.


Las evidencias de la cercanía real, constante y activa de Dios en medio de tus acontecimientos se reflejan en el respaldo inmerecido que obtienes de él en todo lo que haces.  ¡Todos lo notan!
No se trata de la suerte; sino de su gracia, su misericordia, su poder y su soberanía extendiéndose continuamente sobre tu vida.  Todos tus eventos se producen con una sincronía perfecta tal y como lo ha planeado para ti; nada se sale del “libreto de Dios”.

Miras la mano divina poniéndolo todo donde debe de estar en el lugar justo y en el tiempo exacto. ¡Sincronía perfecta! ¡Lo estás comprobando ahora!
¡Así es!     Por eso, a estas alturas de tu vida, con tantas experiencias lindas e inmerecidas de parte de Dios, entiendes que no estás a la deriva...

Has llegado a la conclusión que...
¡Dios está cercano a ti!

Puedes decir entonces...
“Cercano está de mí el que me salva”
Isaías 50:8



Por eso...

Ten paz en medio de todos los sucesos inesperados e inciertos que se te han presentado.
¡No temas! La presencia real y activa de Dios te envuelve precisamente ahora; puedes ver su gracia, su misericordia, su poder, su soberanía y su fidelidad gobernando cada aspecto de tu vida y enderezando todo lo que en el pasado provocaste con tu desobediencia y tus equivocaciones.

Hasta aquí Dios te ha ayudado y lo continuará haciendo a pesar de la insistencia de tus oponentes y de las derrotas obtenidas; solamente abandónate hoy bajo su presencia real, activa y constante. ¡Verás resultados!

¡Dios te sacará adelante!
¡Te respaldará!

“No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros...
Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”
Éxodo 14:13-14




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
@JAlfredoLievano

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

REPENTINAMENTE LAS PUERTAS SE ABRIRAN...


Dios te pondrá en “ese lugar”...
No serán las personas, ni las circunstancias, ni las influencias, ni cadenas de hechos casuales. Llegarás ahí porque desde toda la eternidad así él lo decidió; ¡Es su iniciativa! “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16). No olvides que la única razón de tu existencia es para que des frutos para Dios; permanecerás en ese lugar para ese propósito fundamental. No hay otro.



Repentinamente las puertas se abrirán...

Se abrirán para que vayas donde te es necesario ir. Dios quiere que en “ese lugar” fructifiques para él; sea mucho o poco el tiempo que permanezcas ahí es para ese propósito. Cuando la oportunidad se te presente, no dudes ni tengas miedo en dar ese paso, pues es Dios quien te está dando ese privilegio sin que lo merezcas. “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8). A medida que avances verás como Dios te dirige, protege y provee; todo te lo tendrá preparado para el justo momento. ¡Es necesario que des el paso de fe!



Donde vayas...
¿Cómo debe ser tu actitud?

Ponerte bajo las órdenes incondicionales de Dios para que haga de ti un árbol fructífero. Necesitas vivir para lo que te ha creado.

Debes mostrar disposición completa para presentar el mensaje de la Palabra de Dios en medio del contexto en el que te encontrarás, ya que esa es la razón prioritaria por la que vas.

Mostrar solidaridad espontánea ante las necesidades diversas de las personas con las que convivirás.

No te dejes influenciar por las costumbres opuestas a las enseñanzas de Cristo. Mantente firme en tus convicciones. Recuerda que si llegas ahí es para que tú influyas sobre los demás; no al revés.

Valentía para decir las cosas “como son” y “como deberían de ser”. No olvides que tu norma de fe y conducta debe estar fundamentada en la Palabra de Dios.

No temas ni te angusties ante la oposición que se te presente por defender tus convicciones cristianas. ¡Dios te guardará!

Mantén firme tus convicciones en el contenido de la Palabra de Dios; por lo que es necesario que cultives constantemente tu vida espiritual por medio de la oración y la reflexión bíblica.



“Porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová”
Jeremías 1:7-8




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
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martes, 6 de diciembre de 2016

DESCANSA BAJO LA AUTORIDAD DE DIOS.


Dios tiene autoridad sobre toda fuerza espiritual y humana aunque ésta elabore toda clase de estrategias y haga todo intento variado por oponérsele. Dios gobierna sobre toda circunstancia y evento natural; nada se le ha escapado de control a lo largo de los siglos transcurridos y de todos los “grandes” imperios.

“El Altísimo gobierna el reino de los hombres”
Daniel 4:17.


Dios sabe porque permite las cosas y cuánto tiempo; sus métodos son inescrutables.

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”
Daniel 4:35.


Vendrá un día cuando “el horno del juicio de Dios” se encienda a su máxima potencia sobre todas las naciones que le desafiaron a lo largo de los siglos; vendrá sobre todo soberbio, prepotente, injusto, asesino, corrupto, fornicario, depravado sexual y todo aquel que se goce en la maldad. ¡Todo a su tiempo!  

“Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
2 Pedro 3:7-13.


No trates de interpretar las acciones de Dios y censurarlas de acuerdo a tus juicios limitados. Todo está bajo su autoridad soberana.

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!  Porque ¿quién entendió la mente del Señor?  ¿O quién fue su consejero?”
Romanos 11:33-34.



Con respecto a ti...

Dios sabe porque ha permitido tantas cosas a lo largo de tu historia personal sin perder el control en cada circunstancia; no ha perdido el control ni aun en las consecuencias que en el pasado generaste con tus acciones deliberadas. Su autoridad soberana reposa sobre ti ahora mismo, aunque te sientas a la deriva.

Reconoce y cree que sólo Dios puede librarte de las circunstancias ocasionadas por toda “autoridad” que “se ha impuesto” sobre ti; sólo él puede hacerlo aunque todo lo veas progresivamente en contra. Vendrá el momento en que él intervendrá repentinamente y contra todo pronóstico.

Somete hoy tu vida bajo la autoridad absoluta de Dios por medio de Jesucristo; con él, jamás llevarás “las de perder”, nada ni nadie podrá dañarte aunque crea que lo hace...

“¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
1 Juan 5:5.




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
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lunes, 5 de diciembre de 2016

RESULTADOS DE LA VIDA ABUNDANTE.


Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida; y la tengan en abundancia” (Juan 10:10); ¿Pero por qué muchos de nosotros no la experimentamos a plenitud? Primero es necesario aclarar lo que significa “tener vida abundante” según Cristo.  Esta clase de vida se refiere a la “Vida Plena en el Espíritu”. “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”  (Juan 6:63).



Es importante que con la ayuda de Dios quitemos todos los estorbos internos y externos que nos impiden disfrutar la vida plena en Cristo.


Resultados:

Tendremos la certeza de la presencia activa y constante de Dios en nuestro interior.

Adquiriremos convicciones firmes en el contenido de la Palabra de Dios.

Tendremos la capacidad de digerir la Palabra de Dios y aplicarla a nuestro contexto.

Podremos “ver” más allá de las cuatro paredes de las realidades terrenales que nos rodean.

Reflejaremos espontáneamente el amor al prójimo.

Comprobaremos constantemente el respaldo de Dios en todas nuestras acciones.

Estaremos expuestos permanentemente a la acción milagrosa de Dios.

Experimentaremos continuamente la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.

Experimentaremos el deseo intenso de comunicarnos con Dios por medio de la oración.

Experimentaremos el deseo intenso de exponernos continuamente a la Palabra de Dios.




Realmente sí vale la pena...

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
Romanos 8:5-6




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
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domingo, 4 de diciembre de 2016

PORTADORES DE LA VERDAD.


Todos los cristianos sin excepción tenemos la responsabilidad de difundir la VERDAD en medio de un mundo lleno de falsedad; estamos llamados a difundir La VERDAD de Dios, revelada de manera absoluta y total en la Biblia. “La suma de tu palabra es verdad”  (Salmo 119:160).



Para ser portador de la VERDAD.

Necesitas exponerte continuamente a la enseñanza bíblica, pidiéndole al Espíritu Santo que te dé la capacidad de asimilar cada palabra.

Necesitas ponerte bajo las órdenes incondicionales de Dios para que te emplee como un canal eficaz y productivo de donde fluya su Palabra con espontaneidad.



Que la verdad de Dios permanezca arraigada en tu corazón para que la transmitas espontáneamente en todo lugar...     ¡Comenzando en tu hogar!

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”
Deuteronomio 6:6-7




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José Alfredo Liévano

PENSEMOS EN DIOS
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sábado, 3 de diciembre de 2016

¿EN QUÉ CONSISTE LA VIDA ETERNA?


Para hablar de la “Vida Eterna”, es necesario saber que su fuente única es Dios. Él existe en sí mismo desde siempre y para siempre, no le debe su existencia a otro ser superior a él. “Yo Soy el que Soy” (Éxodo 3:14).  Dios “ES” desde siempre, desde antes que el universo existiera; es su CAUSA primera, su origen, es el Creador de todo. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).  Dios es la causa real, viva y eterna de todo lo que existe; de no ser así, nada existiera. (Nada puede “autocrearse” en sí mismo).

Dios es tu fuente.
Tú existes porque él existe.
Tú vives porque él vive.

El Dios eterno y creador de todo lo que existe, no quiso quedarse callado, sino que tomó la iniciativa para darse a conocer a las personas que había creado a su imagen y semejanza.  Además de darse a conocer por medio de  las maravillas de la creación (Ver Romanos 1: 19-20), quiso tomar forma visible en la persona de Jesucristo. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18)...     “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).

El propósito de Dios y su intenso deseo, es que tú vivas en unión con él por toda la eternidad por medio de Jesucristo. “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde estoy, también estén conmigo, para que vean mi Gloria” (Juan 17:24).  Dios quiere hacerte partícipe de su Vida Eterna. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mi. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:1-2).

Dios es tu única garantía temporal y eterna. Es la única razón de tu existencia, no hay ninguna otra que la justifique. “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Salmo 73:25).  Es hacia él donde han de estar enfocados tus deseos y prioridades. “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Salmo 73:26).



¿En qué consiste la Vida Eterna?

La respuesta a esta pregunta la da nuestro Señor Jesucristo al afirmar lo siguiente: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado” (Juan 17:3).  Al hablar de “conocimiento”, no hace referencia a lo intelectual, sino que se trata de una experiencia sobrenatural como resultado de un encuentro personal con él; se trata de un conocimiento espiritual que rebasa “los cercos” del razonamiento lógico, un conocimiento que rebasa las dimensiones del tiempo y del espacio; se trata de un conocimiento trascendente. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).  Imposible imaginar cómo será la vida eterna viendo y conociendo a Dios cara a cara; pero sí tenemos la certeza que así será aunque no entendamos ahora. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal y como es” (1 Juan 3:2).



Mientras vivas en la tierra.

Mientras vivas “aquí” es necesario que vivas de acuerdo a los lineamientos específicos que te ha revelado en su Palabra. “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed Santos, porque yo soy Santo” (1 Pedro 1:14-16).     “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).  Ten mucho cuidado con enfocarte en los espejismos terrenales...  ¡Son temporales! “Porque todo lo hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:16-17).



Cree hoy estas palabras...

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más...   Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas
Apocalipsis 21: 1, 4-5.




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José Alfredo Liévano

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